“¡La crisis no va a impedir este avivamiento!” –exclamó Arturo Tobías, refiriéndose al avivamiento en México.
“Porque los que quieren enriquecerse, caen en tentación y lazo, y en muchas codicias locas y dañosas, que hunden á los hombres en perdición y muerte. Porque el amor del dinero es la raíz de todos los males: el cual codiciando algunos, se descaminaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores”. 1 Timoteo 6:9-10
Seamos sabios y conozcamos los tiempos en los que vivimos. La crisis que enfrenta el mundo ha sido por causa de la avaricia y la codicia en los corazones de los ricos. El producto de esta combinación ha generado muchos dolores en el mundo entero; se han despedido a miles de trabajadores. Las empresas y las bolsas de valores más prestigiadas están quebradas, pidiendo ayuda. Los gobiernos han tenido que acudir al fondo monetario internacional para sobrevivir esta hecatombe financiera mundial.
Debemos ser prudentes y no gastar nuestro ingreso impulsivamente. Egipto sobrevivió al hambre mundial mediante la prudencia, sabiduría e inteligencia en la administración de las riquezas que había en José. Seamos dadores y diezmemos porque es nuestra acción de gratitud a Dios. Nuestra fe en Dios, en su palabra y promesas es más importante que el oro y todo el dinero que este mundo nos pueda brindar (1 Pedro 1:7).
No pongamos nuestra esperanza en la incertidumbre de las riquezas sino en Dios (1 Ti 6:17). Él es el dueño de todo el oro y la plata (Hageo 2:8), pero valoremos que tenemos al Espíritu Santo quien nos da la sabiduría e inteligencia para aprovechar las oportunidades que esta crisis nos brindará (Efe 1:8). Acudamos al mejor planeador financiero que es el Espíritu Santo.
“El hecho de que el mundo esté en crisis no quiere decir que la iglesia esté en crisis”.-Arturo Tobías.
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